Correr sin sentido. Subir una
cuesta, para después bajarla. Ir, para tener que regresar.
Concepto difícil de entender
para los días que corren (nunca mejor dicho).
Subir, simplemente para después bajar.
Sin recompensa material. Correr por correr, paso a paso. Concepto que
muchos montañeros conocen bien. Subir una montaña, porque está ahí.
Simplemente.
Aunque el correr, está rodeado
por sus carreras y competitividad, un gran porcentaje de gente, “corre sin
sentido”. Cada vez más, esta idea, se ve en el running. Correr por el placer de
hacerlo. Sin más, pretensiones. Como el escuchar una canción, mirar un cuadro o
pintarlo, recogiendo unos valores, poco valorados. Hacer algo con esfuerzo, sin
nada material en contrapartida.
Un gran bálsamo, que deberías
probar. Pero una filosofía, que no calará si no la sientes tú mismo. Cuantas
veces intentaste explicar, que sales a correr, a horas intempestivas, porque
sí. Cuantas veces, sentiste esa mirada de: “que cosas más raras haces
chico”. Cuantas veces, te presentaron
como, “el que correr mucho”.
Mejor no te esfuerces en
explicarlo. Será peor. Siempre puedes cambiar de tema, preguntando por el
último partido de futbol. Quizás encuentres alguno “que entienda.”
Junto a esto también, cada vez
más, el correr es algo social, que forma grupos y amistades. Involucrando a
hijos, padres, parejas. Reuniones sociales, donde casi no se habla del mundo
exterior. De la última catástrofe, del tiempo que falta para pasar la crisis, o
del maravilloso coche que se compró tu vecino.
Aprendo mucho, escuchando a mis
amigos, mientras entreno con ellos. Un día, una amiga dijo:” algunos van con
sus amigos de copas, nosotros salimos a correr.”
Sin juzgar nada, que cada cual
haga lo que crea conveniente, parecería que correr, es un plan menos
placentero. Depende.
Puedes corres, para mejorar tu
estado de forma. Para intentar ganar, para conseguir el sponsor deseado, para
tener un trofeo en casa, reconocimiento social, probarte a ti mí mismo, o “correr sin sentido”, buscando la
sublimidad de las cosas.
Correr sin pretensiones, te
hará ver con ojos de halcón, a través de una lupa.
Todo se magnificará mientras
corres. La sublimidad será un compañero fiel.
Como la sal en un buen guiso,
potenciando el sabor, correr por tierra virgen, magnificará el momento.
Así, las montañas ejercerán un poder de superlación,
que contrasta con el pasar del tiempo. La lluvia en ellas será más gruesa, la
nieve más blanca, el viento más penetrante, el calor más sofocante, el cielo más
azul, las nubes serán más algodón.
En cambio, el tiempo pasará más
despacio. Un minuto como una hora, una hora de vida allí, como un día en ribera
o llano, y un día como un mes sin descanso.
Las vivencias allí ocurridas,
dejaran en ti una huella profunda y duradera.
Los amigos que allí encuentres, marcaran un antes y un después.
Corre, sin correr. Date prisa,
pero sin perderte detalle. Seguro que los detalles unidos, darán sentido al
conjunto. No tengas prisa por llegar y como a veces se dice, disfruta del
camino. Aléjate, simplemente para
después acercarte.
Corre sin sentido. No sé, si me entiendes.



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